Seis meses en un sueño llamado empresa

Que difícil es ser emprendedor en Colombia, no lo digo por el echo de la falta de creatividad o de ideas, no, todo recae en la triste realidad de la falta de apoyo monetario del Estado y de las entidades privadas. Hace seis meses empecé esta travesía  de crear  una ambiciosa empresa que mueva la economía, genere empleo y por supuesto que me solvente mis necesidades económicas, es decir cumplir el sueño de tener casa, carro, beca y por supuesto quitarme a mis jefes de encima. Bajo estas premisas identifique que negocio podía crear, reuní todos mis ahorros para ponerlo en marcha. Los pasos de creación y constitución de la empresa ante entidades publicas así como la apertura de cuenta bancaria, no requirió mayor esfuerzo, aunque  llegó a un punto que se convirtió en algo  tedioso.

¡Listo! dije yo, ya soy empresario desde este momento nunca más tendré que pasar una maldita hoja de vida, ni regalarme por un miserable sueldo que no alcanza para nada.   Invertí en lo necesario para comenzar, pero me di cuenta que no fue suficiente y requería del doble de dinero, opte por la solución lógica en estos casos acudir a alguna entidad  pública o privada que lo apoye a uno, después de oír a tantos políticos y ser presa de la publicidad de los bancos acudí a ellos.

No me pudo ir peor, acudí  al famoso programa en Bogotá el cual consiste en el asesoramiento y seguimiento del Plan de Empresa de las personas emprendedoras de este país. Pero esto resulto en un intento inútil donde perdí el tiempo,  puesto que  el programa solo da un concepto técnico de viabilidad sobre el proyecto, porque de recursos nada de nada. Al usted obtener un resultado positivo lo envían a dos opciones para financiarlo; la primera son los bancos donde le piden el respaldo del 130 % sobre el valor solicitado. Es decir si usted pide $ 250.000.000  tendría  que tener garantía de $ 320.000.000 para soportar el préstamo. Discúlpenme pero no hay que ser economista ni financista para saber que si yo tengo 320 millones en fincas, casas, lingotes de oro o carros, los vendo y financio mi proyecto y por supuesto no me endeudo.  La segunda opción son los inversionistas,  pero soy demasiado celoso con mis ideas.

Me fui con el rabo entre las patas y llegue a una conclusión: el emprendimiento en este país consiste en pensar en diminutivo, ejemplo: “yo monte mi negocito, con una platica y vendo mis producticos que con las ganancias que son poquitas vivo yo y mi familia” . Si usted esta pensando en ser empresario le puedo dar este concejo, tenga gran capital  ya sea por fruto de su trabajo propio o de su familia, porque si piensa que el Estado lo va a ayudar a usted, el esta más preocupado en subsidiar la miseria y continuar con ese circulo vicioso que por tecnificar y volver competente la sociedad.  Y en cuanto a los bancos ya lo dijo Bertolt Brecht en: La Opera de los Tres Centavos “¿Quién es el criminal, aquel que roba un banco o quien lo funda?”. ¿Usted que opina?

Anónimo.

 

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